HISTORIA DE LA COFRADIA

      Hay antecedentes que hablan de la existencia de varias Cofradías que anteriores a esta rendían culto al Señor Muerto. La primera data del siglo XVI (según Bula expedida en Roma en 1601, por Clemente VIII, donde concede diversas indulgencias a sus cofrades) hasta principios del XVII, con una primera Imagen que se atribuye al Padre Díaz, su sede estaba en el Convento de San Miguel de las Victorias (Iglesia de Santo Domingo), era la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad. Su último Mayordomo fue el Capitán don Diego de Guisla Van de Walle, Regidor y Alguacil Mayor del Santo Oficio de la Inquisición, el que dio sus cuentas al Sr. Obispo don Cristóbal de la Cámara y Murga, en 1629. Por esta causa, y por no terminar con esta devoción, el Maestre de Campo don Pedro de Sotomayor Topete tomó a su cargo la procesión del Santo Entierro, continuando su hijo don Lucas de Sotomayor Topete, quien en su testamento dispuso que sus herederos tendrían la obligación de hacer costear dicha procesión.


     Más tarde, considerándose  desvinculados los miembros de esta familia, se hace cargo la Cofradía del Santísimo Sacramento, con sede en la Parroquia Matriz de El Salvador, hasta que se empezó a cobrar una manda del Sr. Pérez Volcán, que con el tiempo resultó insuficiente. Pasando el coste total a la recaudación publica que se efectúa en la ciudad para los cultos de Semana Santa.


     En 1911, el Señor Muerto, pasa a la Iglesia Matriz, decisión tomada por la Autoridad Eclesiástica, después de unos altercados que hubo entre los P.P.Paúles del Convento de los Dominicos y las Hermandades de mismo Templo. Pasando desde 1912 y hasta nuestros días a procesionar desde El Salvador.


     Pasan los años y en 1948, don Antonio de Lugo y Massieu, en su deseo de dar religiosidad y por tanto brillantes al desfile procesional, dona la segunda Imagen, hecha en el municipio de Olot, provincia de Girona. En estos primeros años la Imagen fue cautivando el fervor y la devoción de los fieles. Se le hacen unas nuevas Andas, en madera, similares a las actuales de metal plateado y se adquieren los seis fanales grandes, los cuales anteriormente procesionaban con la Virgen Dolorosa “La Magna”.


      Con el logro de engrandecer  esta Solemne Función y ya que esta Imagen no tenía Cofradía.


      Nace, en 1957 la Cofradía del Santo Sepulcro con su verdadero origen en el espíritu de penitencia del que fuera su primer Director Espiritual el Rvdo don José Blas Van de Walle y Hernández y los también Hermanos Fundadores don Enrique Guillermo Pérez García, don Santiago San Juan Hernández y don Gustavo Gómez Salazar, animados por el fervor a la Sagrada Imagen del Señor Muertito (como se le conocía) y junto a don Manuel Sosvilla Massieu recogen limosnas y logran colectas con las que se compran las Andas de metal plateado en La Laguna, obra del orfebre don César Fernández Molina. Se le hacen arreglos de terciopelo, las cuelgas y cuatro jarras plateadas, todo regalo de doña Manuela de Sotomayor y Sotomayor de Castillo- Olivares, que con su bondad vuelve a hacer honor al legado familiar.


      El 24 de diciembre de 1959, son aprobados sus primeros Estatutos por el Exmo. Sr. Obispo don Domingo Pérez Cáceres. En esta época, son pocas las Cofradías de carácter penitencial que procesionan en Santa Cruz de La Palma. La Cofradía de la Piedra Fría y la Cofradía de La Pasión, se fundan en 1956 en la Iglesia de San Francisco de Asís y la Cofradía de los Siete Dolores en El Salvador en 1957, casi en su totalidad inspiradas por el Rvdo don José Van de Walle. Siendo así, de destacar la importancia de este Sacerdote para la Semana Santa de esta Ciudad.


     La trascendencia de la arrolladora popularidad de la Imagen hizo que la Cofradía viera entre sus hermanos personas ilustres y relevantes como don Gabriel Duque Acosta, alcalde y medico, miembros de la familia Van de Walle, el Rvdo don José, don Blas, don Carlos Lozano, don José del Arco Montesinos director del Centro Sanitario para la Tuberculosis y don Luís González Cerezal juez de primera instancia, entre otros.


     Con preludio a la salida procesional, el Jueves Santo la Cofradía organiza un Vía Crucis penitencial a las cinco de la mañana, derivando en la actualidad al que se celebra el Viernes Santo a las siete de la mañana.

  
     En su salida procesional saca, además de su paso Titular, otros cuatro más. El de San Juan Evangelista (1842) obra del escultor grancanario Manuel Hernández García. El de los Santos Varones (1850) obra del Padre Díaz, anteriormente procesionaban desde tronos separados e iban a la par. El de Santa María Magdalena (1837), que después de unos años sin hacerlo, en 1999 vuelve a salir. Y por último La Dolorosa (1840), esta y la anterior obras son de don Fernando Estévez del Sacramento.


     El recorrido procesional salía con María Magdalena (que llegaba desde San Francisco) y el Señor Muertito desde la Iglesia Matriz de El Salvador, pasaba por la Ermita de San Sebastián incorporándose los Santos Varones, seguía a la Iglesia de Santo Domingo donde entrando en el Templo se cantaba el motete “Jerusalén”, para después salir procesionando calle Real arriba hasta la Iglesia de San Francisco de Asís, continuando a la Iglesia del Hospital de Nuestra Señora de Los Dolores y visitando a sus enfermos, bajando nuevamente a la Iglesia Matriz, desde donde cada paso, volvía a su Templo. Por lo largo y pesado que se hacía este recorrido, en 1958 a petición de la Cofradía se logra sea alterado el itinerario procesional (tal y como hoy lo conocemos), mejorando el mismo el orden, la solemnidad y la brillantez.


     Transcurren los años sin ninguna novedad, limitándose tan solo a la Toma de Hábito de los nuevos cofrades y a la Estación de Penitencia de cada Viernes Santo. Desde el nacimiento de la Cofradía, pasan por la Iglesia de El Salvador como párrocos, asta la llegada del actual, don Félix Hernández Rodríguez (quien la ve nacer), don Esteban Santos González (1963), don Clemente Pérez González (1964), don Miguel Hernández Jorge (1965), don Segundo Cantero Vivas (1966), don Manuel González Méndez (1970).


     Este Último Rvdo. don Manuel González Méndez, apasionado del arte, queriendo resaltar el momento de la muerte de Nuestro Señor, desde sus primeros años en la parroquia ya estudia la posibilidad de adquirir una nueva imagen de Cristo Yacente hecha en madera de cedro y por un escultor reconocido, prueba de ello es la maqueta que en 1972 realizó el escultor e imaginero lagunero don Ezequiel de León para El Salvador.


     A mediados de los años 70 y con donaciones de varios hermanos, a petición de estos, el mismo don Manuel adquiere en Sevilla tres báculos y selectos ornamentos en plata repujada para engalanar la cruz de guía, insignias que engranden aun más el patrimonio artístico de esta Cofradía.


     A principios de la década de los años 80 vuelve a coger fuerza la idea de realizar una nueva imagen. Debido a la demora del escultor antes mencionado  y a un cúmulo de circunstancias. Gracias a tres señores peninsulares que por aquella época se encontraban destinados en la Isla (don Andrés Moreno Siles Ingeniero Técnico de Obras Publicas en el puerto de Santa Cruz, don Alberto Pérez Benítez gerente del Parador Nacional de Turismo y José María Gallo Moya militar en el Cuartel), señores que sabiendo del deseo del querido párroco don Manuel, solicitan a su amigo en común el celebre escultor e imaginero malagueño don Francisco Palma Burgos  la hechura de una imagen de Cristo Yacente. Palma Burgos es considerado en Málaga como el más importante del siglo XX y uno de los mejores policromistas de Europa. Es entonces cuando el Rvdo y los cofrades don Enrique Guillermo Pérez García y don Eugenio Carballo Benítez consiguen limosnas para adquirir esta talla sorprendente (obra atemporal), hecha en madera de cedro en una sola pieza, de un tronco de los bosques de Bohemia de la Selva Negra, sus pies están  unidos por un clavo de una de las puertas del Castillo de los Borgia. Fue realizado en su taller y bendecido el 14 de septiembre del año 1984 por Monseñor Romero de Lema en una Iglesia Románica, restos de una Abadía Cisterciense del siglo XIV en Castel Santo Elia, provincia de Viterbo, Italia.


     Curioso fue la manera de traerlo, ya que Italia no permitía sacar obras de arte. Al Rvdo don Manuel González Méndez se le ocurre organizar un viaje de peregrinación a Roma y a la vuelta, en el maletero de una guagua esconde la Sagrada Imagen de Cristo Yacente, pasa las fronteras de Francia y España, donde coge un avión dirección Santa Cruz de La Palma.


     La Sagrada Imagen, desde que llegó paso a venerarse donde hoy mismo está. En la vitrina que hay a pie de la Capilla de San Juan Bautista, en la nave del Evangelio de la Iglesia Matriz de El Salvador. Procesiona por vez primera en la Semana Santa de 1985, que como invitado de honor tuvo a su autor, el nombrado imaginero “Paco Palma”. La Cofradía se encargo de que en este día no hubiera fallo. Así la procesión del Santo Entierro, tomó nuevamente el calificativo de espectáculo grandioso y solemne.


     Las Cofradías que nos acompañan son, desde un principio en el cortejo de la Virgen “la Magna”, la Cofradía de los Siete Dolores (1957); más tarde, en el año 1987 se incorpora la Cofradía del Santo Encuentro con San Juan y los Santos Varones, disminuyendo si cabe con el colorido de sus Hábitos el carisma fúnebre del desfile; en el año 1992 se incorpora la Cofradía de Cristo preso y las Lagrimas de San Pedro para cargar los pasos, siendo necesario la creación de esta cofradía por la nefasta presencia de los famosos carros llevando los pasos. En 1999 se vuelve a recuperar el paso de María Magdalena desde la Iglesia de San Francisco, cargado por la Cofradía de Nuestro Señor del Huerto y desde 2003 acompañando a este paso la cofradía de la Piedad. Siendo por tanto la Magna Procesión del Santo Entierro una de las más importantes de toda España en cuanto a pasos y cofradías se refiere.

 
   En 1986, pasa a la Iglesia de El Salvador como párroco el Rvdo. don Manuel Lorenzo Rodríguez, quien reuniéndose con las Cofradías marca una serie de requisitos por los que han de regirse los miembros de estas.


    A finales de los años 80, siendo Hermano Mayor don Miguel Camacho Pérez, transcurre una pequeña etapa de florecimiento, donde además de reuniones y algun retiro, la cofradía se compromete en participar en una misa mensual. Comenzando los años noventa la Cofradía propone su participación en la salida procesional del Lunes Santo debido a que esta procesión está perdiendo su afluencia. Aprobada dicha propuesta por el párroco don Manuel R. Lorenzo Rodríguez, el Lunes Santo esta Corporación hace su primera aparición acompañando al Señor del Perdón. Con este motivo y para diferenciar este día, del Viernes Santo, se realiza una nueva insignia, su Estandarte, bordado por la maestra doña Silvestra Hernández Alonso natural de la Villa de Mazo y abuela de un hermano.


      Ya a finales de los 90 la cofradía comienza quizás su peor etapa, sufriendo un progresivo decaimiento en su vida espiritual y un abandono del material. Siendo el único vinculo de unión la Salida Procesional del Santo Entierro.


   Así, en el cortejo de la Semana Santa de 2005 tan solo salen once cofrades acompañando al Señor Muerto, motivo de alerta para un grupo de hermanos que desde entonces trabajan porque tantos años de historia no se vengan a bajo.


     En Julio de 2005 se nombra una nueva Junta de Gobierno, donde sale electo como H. Mayor don José Francisco Martín Martín. En reunión con el Rvdo y director espiritual don Manuel Lorenzo Rodríguez, se presenta y aprueba el calendario de cultos (según marcan los Estatutos), teniendo como novedad un Triduo en Honor y Gloria de Nuestro Titular, donde se incluye un Vía Crucis por el interior del Templo y un Solemne Besapies a la Sagrada Imagen. El 14 de septiembre día de la Exaltación de la Cruz y día de patrocinio de la Cofradía, se vuelve a celebra por primera vez desde hace años con su función religiosa. El mismo día sale a la luz el nuevo boletín informativo de la Cofradía denominado “SUSPIROS DE ALIENTO”, que quiere ser publicado cada año. Se adquieren en Sevilla en los talleres del orfebre don Antonio Santos Rodríguez Campanario dos faroles de guía, dos incensarios, una naveta, un porta incensarios y dos varas de mando. En San Fernando (Cádiz) en los talleres de la bordadora doña Dolores González Fuentes se cosen unos mantos de culto para engrandecer este Solemne Triduo (que comienza el 2º Viernes de Cuaresma) y las ropas de nuevos acólitos y hermanos. Todo ello donado por los cofrades con la intención de engrandecer la cofradía y levantar su ánimo.


     Durante el último año 2006, se ha cumplido con el calendario de cultos. En la Estación de Penitencia salen acompañando al Señor Muerto diecisiete cofrades portando la Cruz de guía y los nuevos faroles, el Estandarte, el Cartel, el Cojín y los nuevos incensarios. Como grupo nuevo, dos hermanos acólitos (grupo joven, entre 10 y 18 años). Mandando la calle don Jaime Dorca Arrocha y los hermanos de fila portan un farol de mano.


     Ahora con la nueva Junta electa en el mes de julio de 2006 y como Hermano Mayor don Antonio Pablo Pérez Concepción, estamos trabajando con la mirada puesta en este nuevo año que empieza, preparando los actos con motivo de nuestro 50 Aniversario (1957-2007).

El Hermano Cofrade
Andrés  Abel Martín Díaz